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En la calle

Parcela donde atender las temáticas que, por ser de actualidad o interés coyunturales- no se ajustan a la periodicidad y protocolo académico de la revista, complementándola, y proponer nuevos temas a concretar en ediciones futuras de la revista.

El Paso de Semana Santa como máquina de guerra ideológica

 

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Gilles Deleuze-Felix Guattari, (1994), “Mil Mesetas”, Capitulo “Tratado de Nomadología: La máquina de guerra”, ed Pre-textos.

La movilización concreta la predisposición del espacio urbano para devenir espacio ritual. Como se sabe, un rito es un acto o secuencia de actos simbólicos, altamente pautados, repetitivos en concordancia con determinadas circunstancias, en relación con las cuales adquiere un carácter que los participantes perciben como obligatorio y de cuya ejecución se derivan con- secuencias que rotal o parcialmente son también de orden simbólico, entendiendo en todos los casos simbólico como más bien expresivo y no explícitamente instrumental. El ritual -siempre según las teorías canónicas al respecto- configura una jerarquía de valores que afecta a las personas, los lugares, los momentos y los objetos que involucra y a los que dota de un valor singular.” Manuel Delgado, “Sociedades Movedizas”, Anagrama. 2007

El paso de Semana Santa responde en todo a los conceptos básicos de una máquina de guerra conceptual exhibida por los católicos. Es realmente una máquina de guerra, un ídolo que se apodera temporalmente de las calles reclamándolas como propias, ocupandola como el desfile de un ejercito de ocupación en una ciudad conquistada. Toma la calle (espacio público) y la monopoliza. La reclama como propia y, al hacerlo, la niega para los demás (el caso de la prohibición de la procesión atea en Madrid es un buen ejemplo.) Es una exhibición de fuerza religiosa del mismo modo que un desfile lo es. Intimida con una puesta en escena estudiada, sombría y solemne. Tan es así que emplea prácticamente los mismos elementos que un desfile militar. Percusiones cadenciosas para marcar el paso, el cual es lento como corresponde al movimiento de una máquina de guerra, uniformes que buscan impresionar, velas y antorchas. (citaría ejemplos, pero me he propuesto conscientemente no violar el principio de Godwin). Todo un espectáculo bien planificado de dominación simbólica. De violencia simbólica a lo Bourdieu, al tratarse al fin y al cabo de la dominación conceptual del lugar público por parte los Nuestros. Felix Guattari incluye una “vía-voz” en los tres tipos de lo que él llama “Equipamientos Colectivos de Subjetivización”, en su Ensayo “Polis: máquina y enunciación” : “1. Las vías-voces de poder, circunscribiendo y circundando, del exterior, los conjuntos humanos, sea por coerción directa y empresa panóptica sobre los cuerpos, sea por liga imaginaria de las almas”, y sin perder de vista esta otra “via-voz” “las vías-voces de la autorreferencia, desarrollando una subjetividad procesual autofundadora de sus propias coordenadas, auto-consistencial (que había relacionado, no hace mucho, a la categoría de “grupo-sujeto”), lo que no le impide instaurarse transversalmente en las estratificaciones sociales y mentales.

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Las crisis medievales: la primera crisis monetaria global

crisis-medievalesA fame, peste et bello liberanos Domine”  Anónimo.

Las Crisis medievales son un hecho histórico complejo y con múltiples causas que a veces se interpretan como consecuencias, y con consecuencias que se tienden a confundir como causas. El hecho es tan complicado que existen dificultades para establecer la causalidad y las relaciones entre los hechos. A esto se une una cierta carencia de documentación y una historiografía en ocasiones muy centrada en los aspectos más espectaculares (sin negarles la importancia) del conjunto de hechos que globalmente denominamos “crisis”, como puedan ser las pestes o los despoblamientos. He ha encontrado en la monetización de la sociedad un factor muy importante, así que le he dedicado una atención especial, basándome en el trabajo de Spufford y Le Goff. A diferencia de las crisis, donde hay diferentes explicaciones y se teoriza aún sobre ellas, existe cierto acuerdo sobre el ininterrumpido crecimiento en Europa durante los siglos XI- XII. Su inicio podemos fecharlo en época carolingia y finaliza con las crisis del siglo XIV- XV. “Salto hacía adelante” lo denomina Fossier (La Edad Media, II, 1988, pp. 262), centrado en un mayor aprovechamiento del suelo, tanto para obtener mayor rendimiento de éste (con las limitaciones técnicas existentes) como (sobre todo) en llevar a cabo nuevas roturaciones. “El mayor crecimiento de la superficie cultivada que ha experimentado nuestra sociedad desde los tiempos históricos” según Marc Bloch. Los progresos técnicos en agricultura son limitados, ya que el mayor rendimiento del caballo frente al buey se compensa por su fragilidad y precio. En general y salvo excepciones, la técnica medieval en industria y agricultura es la grecorromana. El molino de agua era ya conocido, pero hasta que no decreció el número de esclavos (en Europa en el siglo X), unido a lo irregular de los ríos mediterráneos en comparación con los atlánticos, permaneció como una mera curiosidad técnica. Guy Bois (La gran depresión medieval, 1991, pp 22) , define un “sistema técnico”1 para hablar del conjunto de novedades: Dominio de la energía, utillaje y formas de cultivo. Estos molinos, el de agua primero y posteriormente el de viento, liberaron suficiente mano de obra para dedicarla a nuevas labores agrícolas. En el utillaje Guy Bois habla de la “democratización del hierro” y la mejora de los instrumentos aratorios. 2 No se emplea ninguna nueva técnica extractiva, tan solo, y como ocurre con la agricultura, se amplia el número de minas, hornos y forjas. El crecimiento es extensivo. Los nuevos arados de vertedera, con tren delantero o cuchilla son más eficaces, sobre todo combinado con yugo de cuello o collar rígido para el caballo. En las técnicas de cultivo el barbecho era el protagonista, al combinar así la presencia en el ámbito rural de agricultura y ganadería, posibilitando pastos y estiércol para abono. La rotación de cultivos permitirá reducir ese periodo de inactividad. Sin embargo, no considera Guy Bois que se pueda hablar de “revolución técnica”, sino más bien de un largo proceso, y un proceso que desembocó en un bloqueo. A este bloqueo Jacques Le Goff otorga un carácter cultural3 basado en el estatismo de la sociedad medieval, y su horror a las novedades y a la idea de progreso. La innovación era un pecado, teniendo valor la transmisión de padres a hijos de técnicas y habilidades. Las innovaciones ponían en peligro (como así era) la estructura social.

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Revista kultur, número 1

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